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La dermatitis atópica 
Fecha última actualización: 26/01/2008

Niña con su madre en la playa
El sol y los baños de mar deben ser en su justa medida, ya que en poca cantidad resultan beneficiosos, pero en exceso pueden ser muy perjudiciales para la DA
La Dermatitis Atópica es una de las enfermedades de la piel más frecuentes que no hace distinción de razas y existe en todos los países. Se señala que está presente hasta en el 2% del la población mundial y en el 14% de los niños, de los cuales el 60% de los casos se inicia antes del primer año y empieza a descender su aparición a partir de los 12 años, hasta ser muy infrecuente su inicio en la edad adulta.

Está caracterizada por no tener un patrón de comportamiento definido sino que es muy variable ya que es multifactorial, depende principalmente de factores constitucionales y ambientales. Dentro de los primeros está la “atopia” hipersensibilidad inespecífica y constitucional que no es lo mismo que “alergia” que es una hipersensibilidad específica y adquirida, este factor depende fundamentalmente de la herencia genética; si uno de los padres ha padecido dermatitis atópica, el niño tiene el 50% de probabilidades de padecerla; y si son los dos este porcentaje asciende al 70%. Encontramos otros factores constitucionales como el fenotipo cutáneo, neurovegetativo e inmunológico y dentro de los factores ambientales están: el clima, las emociones y el ambiente familiar.

Se manifiesta por una resequedad de la capa cornea de la piel, lo cual produce un intenso prurito difícil de controlar y por ello un rascado incesante de las lesiones que puede llevar a ciertas complicaciones.

En la Dermatitis Atópica pueden coexistir lesiones antiguas y recientes de la piel y además tiene períodos de exacerbación que no pueden predecirse, así que es muy importante observar como evolucionan las lesiones para evitar complicaciones y seguir constantemente las medidas expuestas a continuación ya que pueden ser la clave de mantener la enfermedad bajo control.

Nunca asumir la enfermedad sin apoyo médico, siempre se debe tener un seguimiento y una asesoría del médico especialista. Teniendo en cuenta que estos niños están predispuestos o tienen antecedentes de otras atopias como el asma, la rinitis o la conjuntivitis alérgicas, patologías que pueden coincidir con las lesiones de la DA.


Medidas Generales a tener muy en cuenta:


• Explicarle al paciente y su familia,la naturaleza y evolución de la enfermedad y lo que se espera del tratamiento, la importancia de tomar ciertas medidas que influirán en gran medida en las manifestaciones de su enfermedad.

• Temperatura y humedad del ambiente:
1. El calor es muy mal tolerado por estos pacientes y los climas extremos secos ya sea frío o calor, ya que aumentan la resequedad de la piel y con ello la xerosis y el prurito. Ha de evitarse pues la temperatura ambiental elevada y el uso de ropa de abrigo excesiva.

2. Tomar el sol puede ser beneficioso (aunque algunos pacientes tienen una mala tolerncia al sol), pero deben evitarse siempre las quemaduras.

3. Las calefacciones por aire acondicionado, que son secas deben evitarse (por ejemplo, las de los coches), lo ideal son las calefacciones por radiadores que son de calor húmedo. La humidificación ambiental es beneficiosa, aunque los pequeños humidificadores caseros y recipientes con agua son poco eficaces.

4. Evitar cambios bruscos de temperatura.


• Ropa:
1. Evitar el contacto directo de la piel con lana y ropas de fibra sintética, goma o plásticos, la tolerancia a las fibras sintéticas puede ser variable y hay que evaluar cada caso.

2. Quitar las etiquetas de la ropa puede ayudar.

3. Evitar el uso excesivo de ropa de abrigo.

4. Utilizar preferiblemente ropa holgada y de algodón.

5. Lavar la ropa con jabón y no con detergentes.


• Alimentos:
No son necesarias las restricciones dietéticas. Debe evitarse, unicamente, los excitantes como el cafe o cacao ya que aumentan el picor. Del mismo modo debe evitarse el alcohol. Algunos alimentos, bien porque contienen o libran histamina, pueden aumentar también el picor sui se consumen an grandes cantidades: fresas, mariscos. Además. los alimentos ácidos como los cítricos o el tomate, pueden irritar piel o mucosas al ingerirlos o tocarlos.

• Higiene:
1. No se recomiendan los baños con aguas cloradas como las piscinas.

2. Es más recomendable la duchaque el baño.

3. Los baños deben ser cortos, entre 5 y 10 minutos, máximo.

4. El agua del baño debe estar templada, el agua caliente empeora el prurito.

5. No usar jabón en las zonas muy afectadas y utilizar geles de pH ácido o un sustituto del jabón, o derivados de la avena.

6. La higiene corporal es muy importante pero no se requiere el baño diario si no es necesario. La orina se puede eliminar fácilmente con un poco de agua de vez en cuando sin necesidad de utilizar jabón.

7. No deben utilizarse perfumes, ya que pueden llegar a ser irritantes.

8. Mantener las uñas del niño cortas y las manos limpias.

9. Estos pacientes requieren una atención más personal, por lo que se recomienda que sea atendido por la madre el mayor tiempo posible.


• Emolientes o Hidratantes:

1. Aplicar después del baño, aun con la piel mojada algún emoliente, que puede ser un aceite esencial, en el mercado existen numerosos preparados humectantes que ayudan a mantener el manto ácido de la piel, pero un de los mejores es el aceite de oliva.

2. Secar la piel sin restregar la toalla, retirar el exceso de agua en forma de “toquecitos” y luego aplicar una crema emoliente a base de lanolina, glicerina o vaselina.

3. Aprovechar este momento para darle un masaje al niño, el cual ayudará a que los aceites y cremas penetren en la piel y además tiene un efecto tranquilizador.

4. Si la piel está eccematosa (zonas de la piel con lesiones húmedas), debe secarse antes de aplicar cualquier aceite o crema, pueden utilizarse fomentos de agua de manzanilla o suero fisiológico. Si al contrario la piel está muy liquenificada (con costra, reseca y agrietada) los fomentos y baños serán con almidón y aceites seguidos de cremas o pomadas más grasosas con vaselina y oxido de zinc.

5. Siempre hay que tener en cuenta que primero hay que tratar las complicaciones locales de las heridas causadas por el rascado, como las infecciones o una excesiva liquenificación de la piel.


Es necesario convencer a pacientes y familiares de que el rascamiento y frotamiento son factores esenciales en el mantenimiento de las lesiones y, por tanto, es imprescindible evitarlos.

Tratamientos:

Existen varios tipos de tratamiento, los cuales deben ser prescritos por un médico especialista en dermatología y quien debe controlar la evolución del paciente con el tratamiento asignado.

Los medicamentos que se usan en el tratamiento de la DA requieren vigilancia médica estricta, como son los antihistaminicos sistémicos, los corticoides y los antibióticos, porque pueden ser causas de complicaciones por uso indiscriminado, un ejemplo claro son los corticoides que a pesar que son de uso tópico principalmente en forma de cremas o geles, son igualmente absorbidos y metabolizados por el organismo; además muchas veces no llegan a ser una solución definitiva sino que dan una falsa sensación de mejoría y luego se puede presentar un efecto rebote, la enfermedad empeora al dejar los corticoides y se convierte en corticodependiente.

Hay una nueva generación de medicamentos para tratar esta enfermedad, llamados inmunomoduladores que ayudan a encontrar un equilibrio entre el desencadenante de la reacción y la respuesta inmunológica del paciente.


Conceptos Erróneos:

1. Creer que es un proceso alérgico que requiere pruebas cutáneas, restricciones dietarias e inyecciones desensibilizantes.

2. Está comprobado que las terapias dietarias no son de valor en la Dermatitis Atópica del adulto y que en los niños, este tipo de dietas deben limitarse a 3 o 4 semana, ya que son útiles solo cuando se demuestra una clara relación causa-efecto.

3. Otro error es pensar que es una enfermedad nerviosa que hay que tratar con psicoterapia, tranquilizantes o sedantes. Lo cual agrega un factor más de posible mal uso de medicamentos. La DA tiene un claro componente psicológico ya que el prurito es tan intenso que produce mucha angustia tanto en el niño que la padece como en su madre que se ve impotente para ayudarlo, es importante que el niño lleve una vida lo más estable emocionalmente que sea posible.

Referencias:
Guias Clínicas. dermatitis atópica. Alergia, asma e inmunologia Pediátrica Vol 14, num 3. 2005
 
Enlaces relacionados con este consejo
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