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Viernes, 12 de junio de 2009
La paternidad podría aumentar el riesgo de sufrir ciertos niveles de ansiedad. 

Autor Hernando Piedra.Pixalia.net Licencia Creative Commons. Niño a hombros de su padre, de espaldas
Niño a hombros de su padre de espaldas
(Redacción Educasalud. )
Si bien es cierto que para la mayoría de los hombres, la llegada de la paternidad representa un verdadero milagro y una dicha sin precedentes, existe la posibilidad, sobre todo después del nacimiento, que el padre se sienta ansioso y confundido por su nuevo rol y el aumento de las responsabilidades que éste conlleva.

Además, en la actualidad las relaciones padre-hijo no son lo que eran tiempos atrás. Hoy en día los hombres asumen con alegría funciones que antes pertenecían casi exclusivamente a las mujeres, lo que a veces puede resultar conflictivo.

“Ser padre es mucho más que engendrar un hijo. La paternidad es también para el hombre una oportunidad de evolución, de entrega, de responsabilidad y otras tantas cualidades. Entre las responsabilidades básicas está en primer lugar ser un buen ejemplo; también alimentarse correctamente, no abusar de bebidas u otros vicios y disfrutar de la vida en familia proponiendo juegos y paseos, entre otras cosas. Así, el niño interioriza la figura paterna como un soporte que va a estructurar una personalidad segura y fuerte o con debilidades e indecisa”, explica el Dr. José Amestoy, médico psiquiatra, del Staff de PREMED, el sistema de salud de la Mutual de Socios del Círculo Médico de Pilar

“Cuando un hombre deviene en papá por lo general tiende a ser ansioso, pero en la persona que es propensa naturalmente a sufrir ansiedad o a ser temeroso, generalmente se despiertan niveles de ansiedad más altos de los normales, porque a partir de ese momento no sólo tiene a cargo su propia vida, sino la vida de otro ser humano, que es completamente dependiente, desde un punto de vista económico, físico y emocional”, explica la Lic. Gabriela Martínez Castro, directora de CEETA.

La presión es justificada, ya que además de acomodarse en su nuevo rol tiene que sostener a su compañera, que ya no sólo cumple con el lugar de esposa y mujer, sino que también es madre, lo cual le retira al hombre mucha atención.


Padres de hijos ansiosos

Desde el CEETA también explican que muchos padres, que son híper temerosos con respecto al cuidado de sus hijos, están esculpiendo a futuro personas con trastornos de ansiedad.

“Generalmente este tipo de padres también tiene una alta carga de ansiedad, y hay que analizar hasta qué punto se altera la calidad de vida. Cuando esto ocurre y se hace difícil llevar adelante la vida habitual, allí se hace importante la consulta a un profesional, porque si no el trastorno sigue evolucionando y puede llegar a incapacitar a la persona”, aconseja la directora del Centro.

Según su experiencia en casos de esta índole, la Lic. Martínez Castro recomienda que los padres trabajen sobre sus propios pensamientos catastróficos a futuro.

“Ven muchas veces el futuro como una situación negativa por suceder. Son muy controladores porque suponen que si tienen todo bajo control o están al tanto de todo lo que sucede, van a poder controlar eventos negativos a fututo, lo cual es absolutamente falso, ya que no se puede controlar el futuro. Que pueda controlar esta necesidad de control y básicamente, que pueda luchar contra sus temores, para no trasladárselos al niño”.

Recomendaciones

Los cambios que se producen en el estilo de vida pueden provocar desequilibrios, pero “no hay una sola manera de reaccionar ante estos, y hay que tener en cuenta que los cambios no son malos, ya que forman parte del dinamismo de la vida”, Igualmente, aunque la llegada del hijo nos haya traído una gran alegría, esa adaptación va a implicar una responsabilidad y una tareas adicionales que provocarán un estrés que puede desembocar en ansiedad y depresiones, entre otras cosas”, asegura Amestoy.

Si bien no hay una receta para vivir la paternidad con total satisfacción, el Dr. Amestoy aconseja que “nunca se debe dejar de pensar que todos los sacrificios y renuncias que hay que hacer se compensan con el disfrute de ver como el niño se desarrolla y es feliz. No olvidar que se comenzó siendo pareja y después padres por lo que nunca hay que descuidar lo primero” concluye.

 

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