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Jueves, 18 de noviembre de 2010
Los desórdenes en el sueño son responsables del 50% de los accidentes laborales y de tráfico
Descanso correcto, cafeína y espacio laboral adecuado son algunos de los mejores remedios para evitar la aparición de la fatiga 

Fuente: SINC / Lauren Weinhold Licencia: Creative Commons (Reconocimiento, No Comercial)
Mujer al volante con somnolencia diurna
(Redacción Educasalud. )
Tener una buena calidad en el descanso, realizar breves siestas, consumir cafeína moderadamente, estar bien hidratado y trabajar con la luz encendida son algunas de las medidas más efectivas para mantenerse alerta y evitar desfallecimientos en trabajos nocturnos, prolongados o que requieran grandes esfuerzos intelectuales.

Así lo suscribe la revista científica “Rehabilitation Nurse”, que en su último número realiza una revisión de la literatura existente relativa a los mejores métodos para evitar la aparición de la fatiga y el sueño, con el fin de mantener la efectividad en el trabajo y la atención durante jornadas prolongadas. No es un asunto menor, puesto que los desórdenes en el sueño son responsables del 50% de los accidentes laborales y de tráfico, por ejemplo.

“Un inadecuado descanso conduce a un amplio rango de carencias cognitivas que incluyen la incapacidad para asimilar cosas nuevas, tomar decisiones de riesgo, mantener la atención o dormirse en situaciones de riesgo”, explica.
Este estudio se refiere a profesiones que por sus especiales características necesitan trabajadores alertas en condiciones atípicas, como pueden ser médicos, enfermeras, vigilantes, transportistas o incluso estudiantes, entre otras. Y lo primero que propone “Rehabilitation Nurse” es que el individuo establezca si padece algún desorden en el sueño. Así lo aconseja porque muchas veces el implicado desconoce tal circunstancia.

“Existen numerosos estudios que relacionan la deshidratación con una disminución de la capacidad física o intelectual del individuo, independientemente de la razón que haya dado lugar a la deshidratación. Es más, la forma y tiempo de ingesta de agua también es importante para la mejora de las funciones motoras y cognitivas”, explica el Dr. Tomás Ortiz, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid en su libro “Neurociencia y Educación”.

Los métodos más efectivos
El trabajo de la revista científica establece la siesta como un excelente remedio para combatir el sueño y recomienda a los profesionales sanitarios en servicios de urgencia que la utilicen a la menor oportunidad. “Un breve periodo de sueño, entre 15 y 20 minutos, contribuye a mejorar la alerta”, explica.
La cafeína es otro método adecuado para impedir la aparición del sueño y estima que “el equivalente a dos tazas de café pueden incrementar la alerta durante unas horas”. Aunque también advierte de que el uso masivo y diario de la cafeína puede tener un afecto contraproducente, reduciendo notablemente su efectividad. Esta publicación recomienda la combinación de siesta y cafeína como una excelente medida para mantener la condición de alerta.
Además, insiste en generar un espacio de trabajo adecuado, utilizando dosis masivas de luz en horarios nocturnos y procurando que la actividad se desarrolle a una temperatura que no sea calurosa.

La deshidratación, enemigo del cuerpo… y cerebro
La deshidratación es una de las causas más importantes de la fatiga muscular, que trae como consecuencia un bajo rendimiento tanto a nivel físico como mental. “El motivo de la deshidratación es que el organismo pierde diariamente muchos líquidos, y más todavía en función del ejercicio físico. El resultado de esta pérdida es la aparición de la fatiga y, muchas veces, dolor de cabeza. Lo mismo que sucede con los órganos corporales le pasa al cerebro. Cuando las neuronas están deshidratadas, tienen muchos problemas para funcionar correctamente”, explica el Dr. Tomás Ortiz,..

Los diferentes estudios llevados a cabo en este campo manifiestan alteraciones importantes en sujetos con una deshidratación por encima del 2%, tales como incremento de la fatiga, reducción en la velocidad y precisión en las respuestas a pruebas de funciones complejas, alteraciones en los procesos de discriminación, deterioro de la memoria a corto plazo, etc. Cuando el nivel de deshidratación llega al 7%, la disminución de las capacidades físicas e intelectuales se sitúa en torno al 40%.

Al igual que nuestro organismo, el cerebro necesita la hidratación para funcionar adecuadamente. “Para poder llevar a cabo nuestras funciones, las neuronas necesitan tanto la nutrición como la hidratación. Alrededor del 80% de nuestro cerebro está compuesto de agua y éste es el elemento más importante de las reacciones químicas que se producen dentro de él”, añade este especialista.

El Dr. Tomás Ortiz recomienda beber diariamente y de forma regular entre ocho y diez vasos de líquido, incrementándose esta cantidad en situaciones de esfuerzo mayor o en prácticas deportivas. Para este experto, sí es muy útil disponer de un arsenal variado de líquidos a nuestra disposición. “Ayuda porque uno de cansa de beber siempre agua. Por ejemplo, los refrescos ayudan, aunque el ideal es beber agua más que otro tipo de bebidas”, explica.

 

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