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Nuevos diagnósticos y nuevas soluciones 
Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, una vida familiar trastocada.  
( por Garcia Molinares, I. Médico. )
Fecha última actualización: 07/03/2007
Aprendiendo a educar cuando no se comprenden las normas. 
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), es un trastorno del comportamiento que se caracteriza, porque el niño no controla su atención, actividad motora e impulsividad en respuesta a determinadas circunstancias, lo que lo lleva a no tener límites ni normas de comportamiento que le permitan ser incluido dentro de su circulo social o familiar .

Azprensa. Grupo de niños, uno con comportamiento fuera de lugar.
Es una enfermedad que se presenta mas frecuentemente entre los 5 y 7 años.
Definición:
El Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo neurológico infantil que se caracteriza por la presencia constante de una tríada sintomática compuesta por “inatención, hiperactividad e impulsividad”. Estos síntomas aparecen de manera más frecuente e intensa que en los niños normales de la misma edad y con nivel de desarrollo intelectual semejante.

El TDAH es una enfermedad crónica que se inicia en la infancia, antes de los 7 años de edad y cuya característica principal de comportamiento, es su capacidad de interferir con las actividades sociales y académicas del niño, o con las actividades ocupacionales del adolescente o del adulto. Este comportamiento se repetirá en diferentes lugares y circunstancias, con una persistencia mínima de 6 meses, pero suele persistir en la adolescencia y la vida adulta, lo que finalmente acaba afectando todas las esferas sociales del individuo (familiar, académica, social y laboral).

Barkley , quizás el autor que más ha escrito sobre el tema, definió el TDAH como un trastorno del desarrollo de la inhibición de la respuesta. La inhibición es la capacidad de alterar la idea de responder ante un hecho, que permite a cada persona detenerse y pensar antes de actuar, analizar las posibles consecuencias de una acción y, en función de ellas, planificar y organizar su conducta para que se adecue a sus objetivos. El TDAH dificulta todos estos progresos. Así, los niños con este trastorno no tienen conciencia del tiempo, no son capaces de utilizar las experiencias de otros para aprender ni pueden analizar, planificar y organizar su conducta. Y, como les cuesta planificar y pensar estratégicamente, es muy común que tengan dificultades para jugar o realizar problemas matemáticos o simplemente atender en clase.

Por otra parte, los niños con TDA-H tienen dificultades para controlar sus emociones, y en ese sentido, los problemas para autorregular su frustración u hostilidad pueden causarles conflictos con sus amigos o compañeros de clase. Además, la incapacidad para automotivarse hace que no puedan realizar ni permanecer en aquellas tareas que no les proporcionan la recompensa, el estímulo, o el interés inmediato.

Todo esto implica un retraso en el desarrollo de las capacidades ejecutivas. Por ello, es tan importante que padres y profesores comprendan que un niño con TDAH se comporta como si tuviera un 30 por ciento menos de su edad. Por tanto, es fundamental que sus expectativas se ajusten a las capacidades del niño para permitirle un desarrollo normal.


Clasificación:
El número y la intensidad de los síntomas no siempre son iguales en todos los pacientes, por lo que existe una clasificación que nos permite distinguir tres subtipos diagnósticos:

1. Predominantemente inatento: el niño presenta mayoritariamente síntomas de inatención. Parece no escuchar cuando se le habla directamente, que parece que sueña despierto, a menudo pierde las cosas, que puede dispersarse y distraer su atención incluso en actividades de juego que sean de su interés. Suele pasar por un niño poco inteligente (así no sea cierto), o con una desmotivación alarmante. Pasa sin que se espere nada de el.

2. Predominantemente hiperactivo/impulsivo: con síntomas predominantes de hiperactividad/impulsividad. Se mueve excesivamente y de un lugar a otro en momentos inapropiados. Acostumbra a interrumpir conversaciones y se inmiscuye en los juegos de los otros niños. Responde precipitadamente incluso antes de que se le termine de formular la pregunta y habla en exceso. Su comportamiento resulta muy molesto y causa preocupación por sus manifestaciones de agresividad dentro y fuera de su contexto familiar.

3. El combinado: presenta síntomas atencionales e hiperactivos-compulsivos.

Hay que tener en cuenta que el trastorno se manifiesta de diferente forma según la edad.


 

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